La evolución de la población en las sociedades agrarias se caracteriza por;
Una tasa de natalidad alta, entre el 35 y 4o‰ y una tasa de mortalidad también elevadamente alta, cerca del 30 al 35‰ . La esperanza de vida en esa época era bastante baja, como media un europeo podía vivir hasta los 25 años.
Gran parte de la mortalidad procedía de la infantil, una cuarta parte de los nacidos no llegaban a sobrevivir hasta el año. La mortalidad era producida por las epidemias, las guerras y el hambre. En tiempos puntuales la tasa de mortalidad aumentaba debido a enfermedades infecciosas del aparato respiratorio (tifus) o del aparato digestivo (disentería).
A causa de esto, la población crecía a corto término pero a largo término lentamente. En ciertos momentos habían fuertes epidemias que producían una gran disminución de la población, como la Peste Negra (1348) en que la población europea se redujo a un tercio.
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